Testimonios

25 de noviembre de 2012

Testimonio de María 1978-1980

Hola a tod@s, me llamo Maria García y estuve en Peñagrande de 1978 hasta principios de los 80. Llegué con 16 años y salí con cerca de 18.

Llegué acompañada de una mujer y automáticamente me mandaron para ingresos, donde recuerdo mandaba Petra, después estaba Isabel Lequerica, Dolores, Encarnación, Mili y no me acuerdo del nombre de la otra inseparable de Mili. También recuerdo muy bien a Rosario que estaba en maternidad, Carmina y Genara las comadronas, a la del botiquín y a la de dietética.

El médico D. Juan que vivía en el chalet que estaba nada más entrar en el recinto a mano izquierda.
Hasta ahora no he visto ningún comentario-testimonio de mi época 1978-1980, será porque no querrán dar su testimonio o simplemente no saben que existe este blog, yo me he quedado alucinada con lo contado hasta ahora, por otras compañeras que estuvieron posterior a mí, pues la verdad, es que Sí, había disciplina.

Sé que el centro se dividía en módulos, ya que los llegué a conocer todos, hasta la parte oscura y lúgubre, (era muy curiosa), a la que nunca llegué a subir fue a la enfermería, esa me daba mucho yuyu, estaba apartada y se decía que allí iban las de contagio.

Mi hija fue bautizada ahí. Me gustaría saber si las personas que nombro, menos Carmina y Rosario estaban en los años posteriores a mi marcha 1981 a 1984 que cerró la institución.

Si queréis podéis preguntarme lo que queráis, desde cual era el papel de cada una, aunque a decir verdad yo no tengo malos recuerdos, excepto, cuando salías de Ingresos y veías a las mamás de los otros módulos.

Podría contar como transcurrió mi vida allí, o en qué trabajábamos en mi época pero no quiero enrollarme y que me llaméis pesada, así que me despido.

Saludos a tod@s.

31 de octubre de 2011

Busqueda de familiar

Soy María, una madrileña de 38 años que a través de vuestro espacio en Facebook (del cual ya me he hecho amiga y he comentado) he encontrado una plataforma para intentar consolidar una búsqueda de gran importancia para mí. Os cuento mi historia:

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Cuando era pequeña, ocurrió el desastroso incendio de la Maternidad de Peñagrande. Mi tío, un joven de 18-20 años, al ver lo que estaba ocurriendo no dudó en meterse entre aquella mañana de humo y llamas para aportar su ayuda. Colaboró sacando al personal, parturientas, neonatos… Como anécdota positiva, sabemos que de ese día surgió un romance con una de las muchachas a las que ayudó, a ella y a su hijo. Poco tiempo después, en diciembre del año 1982 mi tío tuvo un accidente de tráfico en el que perdió la vida. Tiempo después hemos sabido que de aquella historia surgió una niña. Desconocemos si mi tio llegó a saber de su existencia pues el terrible accidente no nos permitió saber más sobre la historia. Mi propósito es encontrar a esa hija de mi tio, mi prima, ya que cuando pierdes a una persona tan importante como era mi tío para mi, con el tiempo enterarte que hay parte de él en algún sitio, puede que no muy lejano, te inquieta y te llena de alegría.

Los datos que puedo aportar es que mi tío se llamaba Julio González, apodado «El foca». Frecuentaba la zona del incendio y era asiduo de algunos bares como el bar «Saconia» y el bar «Ricote». Falleció en el año 1983, a los 21 años de edad. En el incendio tendría 17-18 años. Su hija ahora podría tener, según las fechas, entre 28-30 años. Desconocemos los datos sobre la madre, nombre y demás, pero según he podido indagar, podría parecer que viviera por el barrio de La Ventilla (Madrid)

María

6 de agosto de 2011

José (Vigo)

Hola,mi sobrina se llama Mónica y nació en Peñagrande el 14-05-1975, a mi hermana Julia se la quitaron en ese sitio cuando salió a comprarle comida, luego la metieron injustamente en un reformatorio (ella contaba con 16 años de edad)  y posteriormente en la cárcel, lo pasó muy mal en estos años y ahora está muy delicada de salud.

Queremos que se haga justicia y saber donde está mi sobrina, mi madre murió sin conocerla y preguntando por ella, pasan los años y no sabemos nada pero nunca la hemos olvidado. Solo queremos saber donde está Mónica.

Gracias, por si alguien puede ayudarnos.

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10 de marzo de 2011

Relato de Consuelo García del Cid sobre el Patronato de Protección a la Mujer

Llevo años buscando información sobre el Patronato de Protección a la Mujer. Dicha institución pertenece a la historia reciente de España, y sin embargo, ha pasado completamente desapercibida ante los medios de comunicación. Nuestro país estaba muy ocupado en otros asuntos, y la memoria histórica, hasta hace muy poco, sólo contaba muertos. Ahora, que la cifra de niños robados ronda los trescientos mil, tirando del hilo sale la mierda. La mierda más infecta : Una verdadera gestapo, eso era el Patronato. Continúa el silencio, a pesar de todo. Las menores que pasaron por esa entidad, callan.

Yo tuve la inmensa suerte de no pertenecer a él, aunque la amenaza de “entregarme”, era constante. En 1975, fui legalmente drogada por un médico que me inyectó una intravenosa en el brazo para poder conducirme, inconsciente, de Barcelona a Madrid, hacia el convento-correccional de las monjas adoratrices. Tenía quince años. Era rebelde, y quería escaparme de casa. Esos eran mis delitos.

Lo he contado con pelos y señales en mi libro “No me olvides”. Allí conocí a muchas chicas que venían de Peñagrande. Allí viví un infierno muy difícil de olvidar.  Para  mí, fue terrible. Para otras, soportable e incluso llevadero, puesto que sus problemas familiares, de entorno social o exclusión, eran incluso peores que permanecer encerradas en aquellos lugares.

El Patronato jamás “protegió” a la mujer. Sus máximas morales prentendían crear un ejército de menores sumisas, conformes con el régimen franquista y acordes a la moral de la época. Para ello, se criminalizaba a todas las rebeldes, pobres o ricas, hasta los 25 años de edad.

-Si fumabas –tabaco- eras una puta.

-Si te gustaba ir a bailar, eras una puta.

-Si no eras vírgen, más de lo mismo. Y como fueras madre soltera, condenada para los restos. En resumen: Eras una puta ante el ejercicio más elemental de libertad individual.

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Los pocos informes del Patronato que se han podido rescatar, parecen sacados de la prehsitoria : Pues no. De eso hace menos de treinta años.

Es hora de que todo esto salga a la luz. Por lo que a mí respecta, seguiré dando la cara con mi nombre y apellidos.

A todos los que visiten esta página, les recomiendo que vean la película “Las Hermanas de la Magdalena”. Los hechos son reales, y el film se rodó gracias al testimonio de tres ex internas. En España, sucedió exactamente lo mismo.

 

21 de febrero de 2012

Testimonio de María, 1972

Me llamo María y soy de León, un 22 de marzo de 1972 salí de mi ciudad acompañada por una Auxiliadora Social (precursoras de las asistentes sociales…)  del Patronato de Protección a la Mujer, estaba embarazada de 5 meses y después de siete horas de viaje en autobús  llegamos a Madrid, para ingresar en la residencia de Peña Grande.

Allí nos recibe una monja pequeñita y con cara de pocos amigos, comienza a olerme como un perro de presa y me ladra » tu fumas», yo muy asustada logro decirle que no, menos mal que le di pena a mi acompañante y le aclara que habíamos viajado en autobús, que  los pasajeros fumaron pero yo no. A continuación me metió en una sala donde había unas 25 mujeres embarazadas sentadas alrededor de mesas redondas en pequeños grupos. Cuando le pedí por favor si podía ir a la habitación que me habían asignado, me volvió a ladrar alto para que todas escucharan «aquí papa no paga, no estás en el colegio de León donde si lo hacía, así que siéntate y calla»,  al cabo de un tiempo le di pena y ordenó a otra chica que me acompañara, una vez a solas la otra chica me preguntó ¿cuántos años tienes? yo le respondí 17 y me dice «de aquí no sales hasta que tengas 25 años, que es la mayoría de edad de las mujeres como nosotras para el Patronato», en ese instante desee con toda mi alma morirme. Este fue mi primer día en Peña Grande, allí permanecí hasta el 21 de diciembre del 1972.

Cumplí  condena durante nueve meses en régimen cerrado y en la cuarta. A los tres meses (gracias a mi madre)  una amiga suya podía  visitarme una vez al mes. Rezábamos mucho: misa, rosario, oraciones,  jaculatorias…

Utilizaban las misas de los domingos para vendernos en el mercado del matrimonio como mercancía defectuosa. La asistencia médica nula total, no teníamos derecho a la salud ni nosotras ni nuestros hijos e hijas. La formación para el parto, nociones de nutrición, higiene infantil etc etc, ¿qué es eso? Intentaron y casi  logran inculcarme una maternidad  sucia, culpable y  negra muy negra, como mujer era un objeto devaluado que no tenía derecho a ser tratada con respeto. Esto marcó mi vida de tal manera que me propuse criar a mi hijo sola y que se me respetaría por ser madre soltera, nunca me casaría ni viviría en pareja mientras mi hijo dependiera de mi, el y yo éramos una familia. En 1984 fundé la Asociación de Madres Solteras Isadora Duncan con el fin de reivindicar nuestro derecho de ser madres solteras y ayudar a otras para que no tuvieran que vivir lo mismo que yo.

17 de noviembre de 2011

Testimonio de C.L.V

Estuve interna en Peñagrande durante seis meses en 1974. Después de leer vuestros testimonios, me doy cuenta de que mi experiencia aún siendo traumática, no fué de las peores. Parece que había una gran diferencia en el trato dependiendo no sé si de los antecedentes ó de la zona en la que estaba cada una de nosotras. Yo estaba en la zona «de pago», mis padres ofrecieron a las monjas lo que hiciera falta con tal de ocultar mi embarazo y a la vez no sentirse demasiado culpables sabiendo que iba a estar bien atendida.

Recuerdo que las diferentes zonas se llamaban primera, segunda, tercera…dependiendo no sé de qué. En  mi grupo éramos trece chicas entre los 13 y los 30 años. Es una idea equivocada que el centro fuera sólo para menores porque había chicas mayores de edad. Nos llevábamos bien entre nosotras y tratábamos de ayudarnos en lo que podíamos. Estábamos en lo que había sido antes la enfermería, que entonces estaba en otra planta. No nos permitian juntarnos con las demás para nada, ni siquiera comíamos en el comedor común, lo hacíamos en un pequeño comedor en nuestra misma planta.  Lo que no sabían las monjas es que al no tener agua caliente en nuestra planta, nos íbamos a duchar a escondidas en las duchas de otras plantas. El trato que se nos daba era frío y distante, recordándonos a cada momento nuestro horrible pecado, pero teníamos algunos privilegios como salir a la calle ó recibir visitas de nuestros familiares, lo que hacía nuestra estancia allí algo más soportable. Yo lloré mucho  y sólo soñaba con el día en que saldria de allí con mi hija.
Ahora después de tantos años estoy sabiendo las atrocidades que se cometían con algunas de las internas en todos aquellos centros durante el franquismo. Me alegro de que tengais la valentía de contar vuestra experiencia por horrible que fuera. Os recomiendo a los hijos cuyas madres no quieren recordar nada de aquello, que les inviteis a participar aquí donde seguro van a encontrar un gran desahogo. Gracias a Patricia y Tomás por crear esta página donde podemos compartir nuestros sentimientos y así aliviar nuestros malos recuerdos.

Un beso a tod@s.

7 de mayo de 2011

Testimonio de Ana, desde Madrid

Peñagrande recuerdo que era muy grande y estaba dividido en varias secciones, dependiendo de las circunstancias por las que estabas allí, mi sección me dijeron era la mejor, era una planta con pasillo largo lleno de habitaciones individuales con lavabo dentro, lo pase mal al principio pero enseguida hice amigas, no nos juntábamos con las demás, nos decían que eran conflictivas, las monjas solían ser buenas, de vez en cuando nos hacía una entrevista una de ellas para intentar que dejaras a tu hijo en adopción, yo siempre me negué. El niño lo tenias sola, no te permitían que la familia estuviera en el parto, no se podían enterar hasta que nacía.

Mi grupo tenia libertad para salir todos los días, también recuerdo que me hicieron encargada de ir a inscribir a los niños nacidos, cuando tenias al niño y querías seguir allí te trasladaban a otra sección, habitaciones de 2 mamas con las cunitas y todo, si querías trabajar ellas te cuidaban al niño en la guardería, conocí a una chica que cuando el niño tenia 4 meses decía que no podía tenerlo y se decidió a darlo en adopción, las únicas fotos que tengo de allí me las hice el día que fueron mis padres a por mi, eran en un salón con mi niño.

Me quede embarazada con 16 años en 1977, mis padres cuando se enteraron me preguntaron que deseaba hacer ,me sorprendió que me dejaran decidir y siempre se lo tendré que agradecer, yo tenia muy claro que deseaba tener a mi hijo, aunque era una locura pero se preparo una boda con el padre, pocos días antes de la boda el se arrepiente, toda la familia lo paso muy mal y fue cuando mi tía, por medio de un contacto suyo, me propuso entrar en Peñagrande, dije que si sin pensarlo ya que supuse que habría chicas como yo y eso me ayudaría a llevar mejor todo.

Mi estancia allí ya he comentado que fue buena, mi padre me recogía los fines de semana para llevarme cada día a un sitio ,a pesar de mi edad madure de repente y desde el primer día quise a mi hijo con locura y aunque me dijeran las monjas de allí que lo mejor era dejarlo en adopción luche por mi hijo, cuando lo tuve y me llevaron a casa me sentí la mujer mas feliz del mundo, mi madre me ayudaba en lo poco que yo la dejaba, no salía a ningún sitio sin mi hijo, vivía por el y para el y cuando tuvo la edad de comprender le conté todo y siempre de ha sentido orgulloso de mi,cada día le doy gracias a dios por ayudarme a decidir como lo hice, ahora tengo tres hijos que siempre supieron todo esto y los tres son lo mejor de este mundo, tan solo quería contar como en los años que viví mi embarazo y nacimiento de mi hijo me importo muy poco lo que la gente pudiera decir de mi, fui fuerte por mi hijo.

Gracias