7 de mayo de 2011

Testimonio de Ana, desde Madrid

Peñagrande recuerdo que era muy grande y estaba dividido en varias secciones, dependiendo de las circunstancias por las que estabas allí, mi sección me dijeron era la mejor, era una planta con pasillo largo lleno de habitaciones individuales con lavabo dentro, lo pase mal al principio pero enseguida hice amigas, no nos juntábamos con las demás, nos decían que eran conflictivas, las monjas solían ser buenas, de vez en cuando nos hacía una entrevista una de ellas para intentar que dejaras a tu hijo en adopción, yo siempre me negué. El niño lo tenias sola, no te permitían que la familia estuviera en el parto, no se podían enterar hasta que nacía.

Mi grupo tenia libertad para salir todos los días, también recuerdo que me hicieron encargada de ir a inscribir a los niños nacidos, cuando tenias al niño y querías seguir allí te trasladaban a otra sección, habitaciones de 2 mamas con las cunitas y todo, si querías trabajar ellas te cuidaban al niño en la guardería, conocí a una chica que cuando el niño tenia 4 meses decía que no podía tenerlo y se decidió a darlo en adopción, las únicas fotos que tengo de allí me las hice el día que fueron mis padres a por mi, eran en un salón con mi niño.

Me quede embarazada con 16 años en 1977, mis padres cuando se enteraron me preguntaron que deseaba hacer ,me sorprendió que me dejaran decidir y siempre se lo tendré que agradecer, yo tenia muy claro que deseaba tener a mi hijo, aunque era una locura pero se preparo una boda con el padre, pocos días antes de la boda el se arrepiente, toda la familia lo paso muy mal y fue cuando mi tía, por medio de un contacto suyo, me propuso entrar en Peñagrande, dije que si sin pensarlo ya que supuse que habría chicas como yo y eso me ayudaría a llevar mejor todo.

Mi estancia allí ya he comentado que fue buena, mi padre me recogía los fines de semana para llevarme cada día a un sitio ,a pesar de mi edad madure de repente y desde el primer día quise a mi hijo con locura y aunque me dijeran las monjas de allí que lo mejor era dejarlo en adopción luche por mi hijo, cuando lo tuve y me llevaron a casa me sentí la mujer mas feliz del mundo, mi madre me ayudaba en lo poco que yo la dejaba, no salía a ningún sitio sin mi hijo, vivía por el y para el y cuando tuvo la edad de comprender le conté todo y siempre de ha sentido orgulloso de mi,cada día le doy gracias a dios por ayudarme a decidir como lo hice, ahora tengo tres hijos que siempre supieron todo esto y los tres son lo mejor de este mundo, tan solo quería contar como en los años que viví mi embarazo y nacimiento de mi hijo me importo muy poco lo que la gente pudiera decir de mi, fui fuerte por mi hijo.

Gracias

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