Testimonios

25 de mayo de 2012

Testimonio de María 1978-1980

Hola a tod@s, me llamo Maria García y estuve en Peñagrande de 1978 hasta principios de los 80. Llegué con 16 años y salí con cerca de 18.

Llegué acompañada de una mujer y automáticamente me mandaron para ingresos, donde recuerdo mandaba Petra, después estaba Isabel Lequerica, Dolores, Encarnación, Mili y no me acuerdo del nombre de la otra inseparable de Mili. También recuerdo muy bien a Rosario que estaba en maternidad, Carmina y Genara las comadronas, a la del botiquín y a la de dietética.

El médico D. Juan que vivía en el chalet que estaba nada más entrar en el recinto a mano izquierda.
Hasta ahora no he visto ningún comentario-testimonio de mi época 1978-1980, será porque no querrán dar su testimonio o simplemente no saben que existe este blog, yo me he quedado alucinada con lo contado hasta ahora, por otras compañeras que estuvieron posterior a mí, pues la verdad, es que Sí, había disciplina.

Sé que el centro se dividía en módulos, ya que los llegué a conocer todos, hasta la parte oscura y lúgubre, (era muy curiosa), a la que nunca llegué a subir fue a la enfermería, esa me daba mucho yuyu, estaba apartada y se decía que allí iban las de contagio.

Mi hija fue bautizada ahí. Me gustaría saber si las personas que nombro, menos Carmina y Rosario estaban en los años posteriores a mi marcha 1981 a 1984 que cerró la institución.

Si queréis podéis preguntarme lo que queráis, desde cual era el papel de cada una, aunque a decir verdad yo no tengo malos recuerdos, excepto, cuando salías de Ingresos y veías a las mamás de los otros módulos.

Podría contar como transcurrió mi vida allí, o en qué trabajábamos en mi época pero no quiero enrollarme y que me llaméis pesada, así que me despido.

Saludos a tod@s.

21 de febrero de 2012

Testimonio de María, 1972

Me llamo María y soy de León, un 22 de marzo de 1972 salí de mi ciudad acompañada por una Auxiliadora Social (precursoras de las asistentes sociales…)  del Patronato de Protección a la Mujer, estaba embarazada de 5 meses y después de siete horas de viaje en autobús  llegamos a Madrid, para ingresar en la residencia de Peña Grande.

Allí nos recibe una monja pequeñita y con cara de pocos amigos, comienza a olerme como un perro de presa y me ladra ” tu fumas”, yo muy asustada logro decirle que no, menos mal que le di pena a mi acompañante y le aclara que habíamos viajado en autobús, que  los pasajeros fumaron pero yo no. A continuación me metió en una sala donde había unas 25 mujeres embarazadas sentadas alrededor de mesas redondas en pequeños grupos. Cuando le pedí por favor si podía ir a la habitación que me habían asignado, me volvió a ladrar alto para que todas escucharan “aquí papa no paga, no estás en el colegio de León donde si lo hacía, así que siéntate y calla”,  al cabo de un tiempo le di pena y ordenó a otra chica que me acompañara, una vez a solas la otra chica me preguntó ¿cuántos años tienes? yo le respondí 17 y me dice “de aquí no sales hasta que tengas 25 años, que es la mayoría de edad de las mujeres como nosotras para el Patronato”, en ese instante desee con toda mi alma morirme. Este fue mi primer día en Peña Grande, allí permanecí hasta el 21 de diciembre del 1972.

Cumplí  condena durante nueve meses en régimen cerrado y en la cuarta. A los tres meses (gracias a mi madre)  una amiga suya podía  visitarme una vez al mes. Rezábamos mucho: misa, rosario, oraciones,  jaculatorias…

Utilizaban las misas de los domingos para vendernos en el mercado del matrimonio como mercancía defectuosa. La asistencia médica nula total, no teníamos derecho a la salud ni nosotras ni nuestros hijos e hijas. La formación para el parto, nociones de nutrición, higiene infantil etc etc, ¿qué es eso? Intentaron y casi  logran inculcarme una maternidad  sucia, culpable y  negra muy negra, como mujer era un objeto devaluado que no tenía derecho a ser tratada con respeto. Esto marcó mi vida de tal manera que me propuse criar a mi hijo sola y que se me respetaría por ser madre soltera, nunca me casaría ni viviría en pareja mientras mi hijo dependiera de mi, el y yo éramos una familia. En 1984 fundé la Asociación de Madres Solteras Isadora Duncan con el fin de reivindicar nuestro derecho de ser madres solteras y ayudar a otras para que no tuvieran que vivir lo mismo que yo.

17 de noviembre de 2011

Testimonio de C.L.V

Estuve interna en Peñagrande durante seis meses en 1974. Después de leer vuestros testimonios, me doy cuenta de que mi experiencia aún siendo traumática, no fué de las peores. Parece que había una gran diferencia en el trato dependiendo no sé si de los antecedentes ó de la zona en la que estaba cada una de nosotras. Yo estaba en la zona “de pago”, mis padres ofrecieron a las monjas lo que hiciera falta con tal de ocultar mi embarazo y a la vez no sentirse demasiado culpables sabiendo que iba a estar bien atendida.

Recuerdo que las diferentes zonas se llamaban primera, segunda, tercera…dependiendo no sé de qué. En  mi grupo éramos trece chicas entre los 13 y los 30 años. Es una idea equivocada que el centro fuera sólo para menores porque había chicas mayores de edad. Nos llevábamos bien entre nosotras y tratábamos de ayudarnos en lo que podíamos. Estábamos en lo que había sido antes la enfermería, que entonces estaba en otra planta. No nos permitian juntarnos con las demás para nada, ni siquiera comíamos en el comedor común, lo hacíamos en un pequeño comedor en nuestra misma planta.  Lo que no sabían las monjas es que al no tener agua caliente en nuestra planta, nos íbamos a duchar a escondidas en las duchas de otras plantas. El trato que se nos daba era frío y distante, recordándonos a cada momento nuestro horrible pecado, pero teníamos algunos privilegios como salir a la calle ó recibir visitas de nuestros familiares, lo que hacía nuestra estancia allí algo más soportable. Yo lloré mucho  y sólo soñaba con el día en que saldria de allí con mi hija.
Ahora después de tantos años estoy sabiendo las atrocidades que se cometían con algunas de las internas en todos aquellos centros durante el franquismo. Me alegro de que tengais la valentía de contar vuestra experiencia por horrible que fuera. Os recomiendo a los hijos cuyas madres no quieren recordar nada de aquello, que les inviteis a participar aquí donde seguro van a encontrar un gran desahogo. Gracias a Patricia y Tomás por crear esta página donde podemos compartir nuestros sentimientos y así aliviar nuestros malos recuerdos.

Un beso a tod@s.

31 de agosto de 2011

Busqueda de familiar

Soy María, una madrileña de 38 años que a través de vuestro espacio en Facebook (del cual ya me he hecho amiga y he comentado) he encontrado una plataforma para intentar consolidar una búsqueda de gran importancia para mí. Os cuento mi historia:

Cuando era pequeña, ocurrió el desastroso incendio de la Maternidad de Peñagrande. Mi tío, un joven de 18-20 años, al ver lo que estaba ocurriendo no dudó en meterse entre aquella mañana de humo y llamas para aportar su ayuda. Colaboró sacando al personal, parturientas, neonatos… Como anécdota positiva, sabemos que de ese día surgió un romance con una de las muchachas a las que ayudó, a ella y a su hijo. Poco tiempo después, en diciembre del año 1982 mi tío tuvo un accidente de tráfico en el que perdió la vida. Tiempo después hemos sabido que de aquella historia surgió una niña. Desconocemos si mi tio llegó a saber de su existencia pues el terrible accidente no nos permitió saber más sobre la historia. Mi propósito es encontrar a esa hija de mi tio, mi prima, ya que cuando pierdes a una persona tan importante como era mi tío para mi, con el tiempo enterarte que hay parte de él en algún sitio, puede que no muy lejano, te inquieta y te llena de alegría.

Los datos que puedo aportar es que mi tío se llamaba Julio González, apodado “El foca”. Frecuentaba la zona del incendio y era asiduo de algunos bares como el bar “Saconia” y el bar “Ricote”. Falleció en el año 1983, a los 21 años de edad. En el incendio tendría 17-18 años. Su hija ahora podría tener, según las fechas, entre 28-30 años. Desconocemos los datos sobre la madre, nombre y demás, pero según he podido indagar, podría parecer que viviera por el barrio de La Ventilla (Madrid)

María

12 de junio de 2011

Loli 1982

Yo llegue allí en febrero de `82 recuerdo haber vivido el embarazo con el mundial. Estábamos en habitaciones de 2 o de 3, según en la zona de embarazadas, no se hablaba mucho de los bebes por que algunas iban a dejarlos en adopción y no te dejaban hablar de eso.

De la noche a la mañana las chicas se iban, yo no sabía lo que era ponerse de parto, si ni tan siquiera sabía lo que era parir, porque solo tenía 14 años. La noche que me puse de parto fue horrible, estaba de guardia un mastodonte que se llamaba Carmina, yo le repetía que me dolía mucho y ella me decía ” Que no te dolía cuando lo hacías…..que tampoco era para tanto. que eso no había hecho mas que empezar…que ya vería yo lo que era dolor cuando llegara el momento y que dejara de llamarla, que tenía que dormir para poder atenderme mas tarde”.. Había una chica conmigo de mi edad mas o menos, que era la que me decía que ella ya había pasado por eso y que estaría conmigo y así fue, estuvo conmigo hasta al final.

Cuando tuve el bebe fue peor, no sabía ni por donde cogerla, era muy pequeña, nadie me había enseñado nada y no tenía nada para ella, ni ropa, ni cosas para el aseo… Las compañeras me dieron de todo para salir del paso, no recuerdo una palabra de cariño de las “monjitas” todo lo bueno que recuerdo, venía de las compañeras, que eran maravillosas, todas ellas.

En el tiempo que estuve allí, al menos 2 chicas se quitaron la vida, una se subió a la ultima planta de maternidad, un sitio al que nadie subía, yo ni siquiera se lo que había allí, ahora entiendo que a lo mejor era la zona de pago, por que a las chicas tampoco las veíamos, no se juntaban con las demás, pero a ella si la vimos en el suelo, se había tirado por el hueco de la escalera, ni decir tiene que a partir de ese momento, nadie podía hablar nada de eso. Pero se decía que había dado a luz el día antes y que le habían quitado el niño y  que cuando supo que sus padres venían para llevársela a casa, no pudo mas.

Había otra chica que tuvo una niña hidrocefálica ,l o paso fatal la pobre, pero claro “era un castigo por lo que había hecho” que era la frase de moda allí. A esa chica nunca la volvimos a ver, tampoco a su hija.

¿Os imagináis como eran los partos allí?, llenos de gente, en la sala no había un medico, pero había al menos 3 ó 4 chicas, que creo hacían una labor mucho mejor que los médicos.

Recuerdo que durante el embarazo, solo las mas privilegiadas teníamos un suplemento de comida, que consistía en un medio bocadillo o una fruta a media mañana, pero solo si ibas al médico un día a la semana que venia…y le decías que veías lucecitas, ya ves que tontería, pero te servía para comer…..

Teníamos que salir a buscar trabajo” por que ellas no nos iban a mantener toda la vida” pero claro, tenías que buscar un trabajo que se ajustara a la guardería que había allí, porque sino nadie iba a cuidar de tu hijo, así que nos los cuidábamos entre nosotras, recuerdo la chica que me pagaba con natillas, jajajaja y a veces me compraba pañales para mi bebe, porque allí los pañales que teníamos eran de tela, de los que hay que lavar a mano, solo las que tenían trabajo o familia, tenían pañales de usar y tirar y ese no era mi caso.

Toda la ropa la lavábamos a mano, en esas pilas que hay en las fotos, si trabajabas fuera tenías que limpiar las zonas comunes y lavar tu ropa y la de tu bebe a mano, aunque había un lavadero, pero era para la ropa de cama y la ropa de las “monjitas”, aunque también la lavábamos nosotras.
Pero cuando había visita……..que bonito era todo, sobre todo cuando venían matrimonios que todas sabíamos que lo hacían para “escoger” como si de un mercadillo se tratara, al niño que se iban a llevar,  llegaban a la guardería, se ponían todas las cunitas en fila y les veían a todos, al cabo de unos días ya faltaba un niño y claro, su mama también.

Muchas gracias por esta pagina, la pena es que algunas ya no están para verla, pero en nuestra memoria siguen. Que el mundo piense lo que quiera, no estamos locas, vivimos un horror que nadie puede entender y eso no se olvida aunque la vida siga, como dicen todos.

2 de junio de 2011

Carmen 1981

En estos días he estado en Peña Grande, con mi hija, para que viera donde nació y se bautizó, después de 30 años, hemos podido entrar en la parte antigua y esta casi todo derruido por el paso del tiempo, todavía quedan rastros de lo que fue, restos de cunitas y de armarios, en el suelo,entre las ruinas y escombros encontré y cartel de botiquín, que para todas las madres que allí estuvimos era un cartel muy significativo, pues ahí era donde subían a los bebes enfermos, y algunos nunca volvían a bajar , recuerdo que les decían que había muerto, no se al final que había sido de ellos, pero se rumoreaba que se los llevaban familias en adopción,había un pediatra que iba cuando algún bebé se ponía malo, y subían al bebé a botiquín, que era donde los miraba, yo no dejaba a mi hija ni un minuto sola, tenia pánico a que se pusiera malita y la perdiera.
Cuando yo estuve allí fue en el año 1981, no tenía donde ir, ni nadie que me ayudara con el nacimiento de mi hija, encontré ese sitio y allí fuí,ya había pasado lo del incendio, que también se decía que había sido provocado por una madre a la que le habían quitado el bebé.
He de decir que a mi no me trataron mal, yo tenía bastante caracter y siempre he sido una mujer fuerte, no me dejaba intimidar con facilidad .Si recuerdo que nos tenían prohibido pasar a algunas partes de la residencia, para que no nos mezclaramos con las menores, y no tuviesemos conversaciones con las madres que querían dejar a sus bebes, todo con tal de que no nos enterasemos de muchas cosas que allí pasaban, pero los rumores corrian por todas partes, era inevitable. Recuerdo que en el mes de julio del 81 nos llevaron de excursion a toledo, fue un dia estupendo que recuerdo con cariño, yo ya iba cumplida de mi embarazo, pero me dejaron ir, al dia siguiente me puse de parto y nacio mi hija, el dia de la boda de Lady Diana y Carlos de inglaterra. recuerdo que las monjas querian que la pusiera de nombre Almudena, pero dije que no, y le puse Diana. Yo tenia mucho caracter, y la verdad que eso me ayudo bastante durante mi estancia alli.

24 de mayo de 2011

ANA M.A.

1975, diecisiete años tenía cuando me quedé embarazada y me echaron de casa. Estuve en Peñagrande y me llevaron las cruzadas evangélicas que me entregaron al patronato.
Era una cárcel donde nos hacían trabajar de la noche a la mañana con el embarazo encima.No nos dejaban salir a la calle ni vestirnos como personas normales, nos trataban como a ganado y nos insultaban mucho (desgraciada, puta, golfa) solo por estar embarazadas, ese era nuestro delito.
Era muy grande y eramos muchas internas divididas en dos grupos, las de pago y las del patronato, las de pago vivían muy bien en habitaciones como hoteles y las monjas las trataban distinto a nosotras, porque a nosotras nos daban un trato frío recordándonos todo el tiempo que habíamos desgraciado nuestra vida y éramos grandes pecadoras y que teníamos que dar a nuestro hijo a una familia digna porque nosotras no lo éramos.
Algunas habían sido violadas por sus hermanos o padre y estaban pagando allí un castigo sobre otro castigo.Muchas se escapaban trepando la tapia. Yo no engordé ni un gramo en todo el embarazo porque pasábamos mucha hambre.
Era una carcel donde lo pasamos muy mal sin haber hecho nada y de eso hace menos de cuarenta años, dónde están los responsables? Yo nunca di a mi hijo, y la monja se puso a la cabecera de mi cama cuando estaba con dolores de parto insistiendo en que firmara. No la pegué porque no tenía fuerzas, pero le grité NO NO como una loca. Las que firmaban y daban a sus hijos iban directas a otros reformatorios. Si los niños se vendían o no yo eso no lo sé, pero entre nosotras corría el rumor de que por 200 mil pesetas cualquier matrimonio cristiano tenía un niño y a la carta, el dinero era para las monjas, la madre no veía un duro. Y ahora no me duele ya recordar, por lo que todo esto debe saberse. Gracias por esta página.

13 de mayo de 2011

Pili Sánchez

Me llevaron las del patronato sin saber adónde iba ni nada,  ya que mis padres me echaron de casa por estar embarazada cuando yo  tenía 17 años.

Ese sitio era peor que una cárcel, porque yo sé que en las cárceles de verdad tenían más derechos que nosotras. Lloraba mucho y me amenazaban con meterme en un manicomio si no me callaba, perdí peso, tanto que mi hijo parecía un ratón cuando llegó a este mundo. Las monjas no dejaban de insistir en que se lo diera, que regalara a mi hijo porque yo no le podría dar nada. Pasamos mucha hambre y cansancio de tanto como nos hacían trabajar.

¿Por qué hasta ahora nadie ha hablado de todo esto?, ¿se creen todos que estamos locas o nos lo hemos inventado?, ¿por qué nadie ha sido juzgado ni investigado?

Peñagrande era un sitio como Guantánamo. Yo estuve allí un año, de 1975 a 1976″

M.R.C.

Mi madre me tuvo allí pero nunca quiere hablar de eso. Querían quitarle a su hijo para dárselo a una familia católica y con mucho dinero, eso decían las monjas. Mi tía me ha contado que era como un penal de trabajo y las trataban muy mal, trabajando todo el día sin descanso en trabajos pesados con el embarazo encima, que les daba igual si se morían o estaban enfermas porque nadie las cuidaba y las insultaban siempre llamándolas putas, golfas y palabras así. Muchas se escapaban.

No tengo fotos pero sé que alguna existe.

Me parece que mi madre desde entonces se ha quedado marcada para siempre.

11 de mayo de 2011

M.I.F.

Allí lo pasé muy mal,por eso prefiero no entrar en detalles. Yo no tenia mucho carácter y en Peñagrande solo sobrevivían las internas con personalidad.

Me llevaron a trabajar recogiendo patatas todo el día y no me pagaron nunca un duro, se quedaban mi sueldo y pasaba muchísima hambre porqué no me daban casi ni comida. Yo hacía lo que me decían  por temor a las monjas, lo viví todo con mucho miedo porqué era imposible defenderse. Recuerdo como una compañera se desmayó de lo mucho que la obligaban a trabajar a pesar de su estado.

Cuando tuve a mi hija,en 1971, casi me vuelvo loca del miedo y de la pena.