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24 de mayo de 2011

ANA M.A.

1975, diecisiete años tenía cuando me quedé embarazada y me echaron de casa. Estuve en Peñagrande y me llevaron las cruzadas evangélicas que me entregaron al patronato.
Era una cárcel donde nos hacían trabajar de la noche a la mañana con el embarazo encima.No nos dejaban salir a la calle ni vestirnos como personas normales, nos trataban como a ganado y nos insultaban mucho (desgraciada, puta, golfa) solo por estar embarazadas, ese era nuestro delito.
Era muy grande y eramos muchas internas divididas en dos grupos, las de pago y las del patronato, las de pago vivían muy bien en habitaciones como hoteles y las monjas las trataban distinto a nosotras, porque a nosotras nos daban un trato frío recordándonos todo el tiempo que habíamos desgraciado nuestra vida y éramos grandes pecadoras y que teníamos que dar a nuestro hijo a una familia digna porque nosotras no lo éramos.
Algunas habían sido violadas por sus hermanos o padre y estaban pagando allí un castigo sobre otro castigo.Muchas se escapaban trepando la tapia. Yo no engordé ni un gramo en todo el embarazo porque pasábamos mucha hambre.
Era una carcel donde lo pasamos muy mal sin haber hecho nada y de eso hace menos de cuarenta años, dónde están los responsables? Yo nunca di a mi hijo, y la monja se puso a la cabecera de mi cama cuando estaba con dolores de parto insistiendo en que firmara. No la pegué porque no tenía fuerzas, pero le grité NO NO como una loca. Las que firmaban y daban a sus hijos iban directas a otros reformatorios. Si los niños se vendían o no yo eso no lo sé, pero entre nosotras corría el rumor de que por 200 mil pesetas cualquier matrimonio cristiano tenía un niño y a la carta, el dinero era para las monjas, la madre no veía un duro. Y ahora no me duele ya recordar, por lo que todo esto debe saberse. Gracias por esta página.

13 de mayo de 2011

Pili Sánchez

Me llevaron las del patronato sin saber adónde iba ni nada,  ya que mis padres me echaron de casa por estar embarazada cuando yo  tenía 17 años.

Ese sitio era peor que una cárcel, porque yo sé que en las cárceles de verdad tenían más derechos que nosotras. Lloraba mucho y me amenazaban con meterme en un manicomio si no me callaba, perdí peso, tanto que mi hijo parecía un ratón cuando llegó a este mundo. Las monjas no dejaban de insistir en que se lo diera, que regalara a mi hijo porque yo no le podría dar nada. Pasamos mucha hambre y cansancio de tanto como nos hacían trabajar.

¿Por qué hasta ahora nadie ha hablado de todo esto?, ¿se creen todos que estamos locas o nos lo hemos inventado?, ¿por qué nadie ha sido juzgado ni investigado?

Peñagrande era un sitio como Guantánamo. Yo estuve allí un año, de 1975 a 1976″

M.R.C.

Mi madre me tuvo allí pero nunca quiere hablar de eso. Querían quitarle a su hijo para dárselo a una familia católica y con mucho dinero, eso decían las monjas. Mi tía me ha contado que era como un penal de trabajo y las trataban muy mal, trabajando todo el día sin descanso en trabajos pesados con el embarazo encima, que les daba igual si se morían o estaban enfermas porque nadie las cuidaba y las insultaban siempre llamándolas putas, golfas y palabras así. Muchas se escapaban.

No tengo fotos pero sé que alguna existe.

Me parece que mi madre desde entonces se ha quedado marcada para siempre.

11 de mayo de 2011

M.I.F.

Allí lo pasé muy mal,por eso prefiero no entrar en detalles. Yo no tenia mucho carácter y en Peñagrande solo sobrevivían las internas con personalidad.

Me llevaron a trabajar recogiendo patatas todo el día y no me pagaron nunca un duro, se quedaban mi sueldo y pasaba muchísima hambre porqué no me daban casi ni comida. Yo hacía lo que me decían  por temor a las monjas, lo viví todo con mucho miedo porqué era imposible defenderse. Recuerdo como una compañera se desmayó de lo mucho que la obligaban a trabajar a pesar de su estado.

Cuando tuve a mi hija,en 1971, casi me vuelvo loca del miedo y de la pena.

10 de mayo de 2011

Relato de Consuelo García del Cid sobre el Patronato de Protección a la Mujer

Llevo años buscando información sobre el Patronato de Protección a la Mujer. Dicha institución pertenece a la historia reciente de España, y sin embargo, ha pasado completamente desapercibida ante los medios de comunicación. Nuestro país estaba muy ocupado en otros asuntos, y la memoria histórica, hasta hace muy poco, sólo contaba muertos. Ahora, que la cifra de niños robados ronda los trescientos mil, tirando del hilo sale la mierda. La mierda más infecta : Una verdadera gestapo, eso era el Patronato. Continúa el silencio, a pesar de todo. Las menores que pasaron por esa entidad, callan.

Yo tuve la inmensa suerte de no pertenecer a él, aunque la amenaza de “entregarme”, era constante. En 1975, fui legalmente drogada por un médico que me inyectó una intravenosa en el brazo para poder conducirme, inconsciente, de Barcelona a Madrid, hacia el convento-correccional de las monjas adoratrices. Tenía quince años. Era rebelde, y quería escaparme de casa. Esos eran mis delitos.

Lo he contado con pelos y señales en mi libro “No me olvides”. Allí conocí a muchas chicas que venían de Peñagrande. Allí viví un infierno muy difícil de olvidar.  Para  mí, fue terrible. Para otras, soportable e incluso llevadero, puesto que sus problemas familiares, de entorno social o exclusión, eran incluso peores que permanecer encerradas en aquellos lugares.

El Patronato jamás “protegió” a la mujer. Sus máximas morales prentendían crear un ejército de menores sumisas, conformes con el régimen franquista y acordes a la moral de la época. Para ello, se criminalizaba a todas las rebeldes, pobres o ricas, hasta los 25 años de edad.

-Si fumabas –tabaco- eras una puta.

-Si te gustaba ir a bailar, eras una puta.

-Si no eras vírgen, más de lo mismo. Y como fueras madre soltera, condenada para los restos. En resumen: Eras una puta ante el ejercicio más elemental de libertad individual.

Los pocos informes del Patronato que se han podido rescatar, parecen sacados de la prehsitoria : Pues no. De eso hace menos de treinta años.

Es hora de que todo esto salga a la luz. Por lo que a mí respecta, seguiré dando la cara con mi nombre y apellidos.

A todos los que visiten esta página, les recomiendo que vean la película “Las Hermanas de la Magdalena”. Los hechos son reales, y el film se rodó gracias al testimonio de tres ex internas. En España, sucedió exactamente lo mismo.

 

7 de mayo de 2011

Testimonio de Ana, desde Madrid

Peñagrande recuerdo que era muy grande y estaba dividido en varias secciones, dependiendo de las circunstancias por las que estabas allí, mi sección me dijeron era la mejor, era una planta con pasillo largo lleno de habitaciones individuales con lavabo dentro, lo pase mal al principio pero enseguida hice amigas, no nos juntábamos con las demás, nos decían que eran conflictivas, las monjas solían ser buenas, de vez en cuando nos hacía una entrevista una de ellas para intentar que dejaras a tu hijo en adopción, yo siempre me negué. El niño lo tenias sola, no te permitían que la familia estuviera en el parto, no se podían enterar hasta que nacía.

Mi grupo tenia libertad para salir todos los días, también recuerdo que me hicieron encargada de ir a inscribir a los niños nacidos, cuando tenias al niño y querías seguir allí te trasladaban a otra sección, habitaciones de 2 mamas con las cunitas y todo, si querías trabajar ellas te cuidaban al niño en la guardería, conocí a una chica que cuando el niño tenia 4 meses decía que no podía tenerlo y se decidió a darlo en adopción, las únicas fotos que tengo de allí me las hice el día que fueron mis padres a por mi, eran en un salón con mi niño.

Me quede embarazada con 16 años en 1977, mis padres cuando se enteraron me preguntaron que deseaba hacer ,me sorprendió que me dejaran decidir y siempre se lo tendré que agradecer, yo tenia muy claro que deseaba tener a mi hijo, aunque era una locura pero se preparo una boda con el padre, pocos días antes de la boda el se arrepiente, toda la familia lo paso muy mal y fue cuando mi tía, por medio de un contacto suyo, me propuso entrar en Peñagrande, dije que si sin pensarlo ya que supuse que habría chicas como yo y eso me ayudaría a llevar mejor todo.

Mi estancia allí ya he comentado que fue buena, mi padre me recogía los fines de semana para llevarme cada día a un sitio ,a pesar de mi edad madure de repente y desde el primer día quise a mi hijo con locura y aunque me dijeran las monjas de allí que lo mejor era dejarlo en adopción luche por mi hijo, cuando lo tuve y me llevaron a casa me sentí la mujer mas feliz del mundo, mi madre me ayudaba en lo poco que yo la dejaba, no salía a ningún sitio sin mi hijo, vivía por el y para el y cuando tuvo la edad de comprender le conté todo y siempre de ha sentido orgulloso de mi,cada día le doy gracias a dios por ayudarme a decidir como lo hice, ahora tengo tres hijos que siempre supieron todo esto y los tres son lo mejor de este mundo, tan solo quería contar como en los años que viví mi embarazo y nacimiento de mi hijo me importo muy poco lo que la gente pudiera decir de mi, fui fuerte por mi hijo.

Gracias

6 de mayo de 2011

José (Vigo)

Hola,mi sobrina se llama Mónica y nació en Peñagrande el 14-05-1975, a mi hermana Julia se la quitaron en ese sitio cuando salió a comprarle comida, luego la metieron injustamente en un reformatorio (ella contaba con 16 años de edad)  y posteriormente en la cárcel, lo pasó muy mal en estos años y ahora está muy delicada de salud.

Queremos que se haga justicia y saber donde está mi sobrina, mi madre murió sin conocerla y preguntando por ella, pasan los años y no sabemos nada pero nunca la hemos olvidado. Solo queremos saber donde está Mónica.

Gracias, por si alguien puede ayudarnos.